Entrevista Jorge Arozamena

 

Quién es Jorge Arozamena

Nacido en Albacete en 1985. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Valencia, y Máster en Contabilidad Superior y Auditoría de Cuentas por la Universidad CEU San Pablo. Auditor de Cuentas inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas.

Vocal de la Junta de Gobierno del Colegio de Economistas de Albacete, Presidente de la Comisión de Jóvenes de esta misma ciudad y representante de este Colegio en la Comisión de jóvenes del Consejo General de Economistas.

Socio del despacho ADN Luján y Arozamena, en el cual ejerce principalmente como auditor de cuentas y de proyectos de I+D+i, asesor fiscal y perito economista especializado en el cálculo del lucro cesante y valoración de marcas y empresas.

ADN Luján y Arozamena es la firma de auditoría ubicada en la zona de Castilla La Mancha, ¿cuáles son las principales ventajas de trabajar con vosotros?

Somos una empresa pequeña, pero con un equipo multidisciplinar (con experiencia en auditoría, asesoramiento fiscal, laboral, consolidación contable, informes periciales…), lo que nos aporta flexibilidad. Creemos en la importancia de ofrecer un trato personalizado, cercano y directo, siempre adaptándonos a las necesidades de nuestros clientes, sin imponer nuestra forma de trabajar, tratando de aportar las mejores soluciones a sus problemas. Intentamos ofrecer un servicio integral en todos los ámbitos posibles ya que creemos que nuestros clientes se tienen que centrar en su negocio y queremos ayudarles en los procesos que si bien son necesarios no tienen por qué ser su especialidad, para que puedan aumentar su eficiencia y por tanto su productividad actuando en el núcleo de su actividad.

A finales del año pasado participaste como ponente el Auditmeeting 2022, ¿Puedes comentarnos tu experiencia y resumirnos la temática de tu exposición?

La experiencia fue genial, llevo muchos años asistiendo, pero la verdad es que es un lujo poder conocer a otros ponentes de una forma más cercana y que nos brinden a los auditores jóvenes la ocasión de participar y exponer nuestras inquietudes. Mi ponencia se englobó dentro de la sesión “Pasión por la Auditoría”, y traté de compartir las opiniones de compañeros auditores jóvenes. Es una pena que sólo el 3% de los auditores en activo son menores de 40 años, y eso que el relevo generacional es un tema que lleva preocupando al sector bastante tiempo, pero no se le acaba de poner solución.

Traté de exponer la problemática a la que se enfrentan los jóvenes al iniciar la profesión, en concreto unos costes fijos elevados (en especial la formación obligatoria, que es igual si tienes dos clientes Pyme, que si auditas a cotizadas, Seguros, Cuotas de la corporación, programas informáticos específicos de elevada cuantía…), unas importantes barreras de entrada puesto que la Ley fija indirectamente un mínimo de clientes de auditoría para poder ser independiente, así como un límite de porcentaje de honorarios percibidos de un solo cliente, impidiendo a la gente que empieza intentar coger clientes más grandes; la excesiva y creciente burocracia independientemente del tamaño de la auditoría, la dificultad al acceso a licitaciones de auditoría del sector público… Por otro lado, desgraciadamente, los jóvenes perciben que no es una actividad profesional tan atractiva como antaño y prefieren otras alternativas, como por ejemplo opositar.

¿Desde tu punto de vista qué importancia tienen las agrupaciones (el REA en particular) dentro de nuestro sector?

Independientemente de la obligación a incluirnos en una corporación creo que el REA tiene un papel difícil y que lo está haciendo muy bien, y es el de defender a los pequeños y medianos auditores en un entorno sectorial y legal que apunta a la concentración, a la vez que velar por la calidad, futuro y prestigio de esta actividad. Creo que la defensa de los profesionales debe ser el papel principal de las organizaciones colegiales apoyándoles con servicios, formación… y siendo la voz de despachos que de otra forma no podrían ser oídos. Dentro del Consejo General de Economistas el REA hace esta labor con los auditores.

También formas parte de la Comisión de Jóvenes del Consejo de Economistas. ¿Cuál es tu labor y en qué consiste?

La Comisión se constituye con vocación de futuro, puesto que hay que dar respuestas al envejecimiento de la profesión y a la falta de reemplazo generacional, aunque es un objetivo difícil por el entorno demográfico y económico en el que nos encontramos creemos que tenemos que reaccionar y ser proactivos. Somos jóvenes economistas, auditores, asesores fiscales, contables y demás actividades profesionales relacionadas con la economía y la empresa de toda España y nos reunimos periódicamente para intercambiar tanto las impresiones de los miembros de la Comisión como de otros compañeros, cualquier idea o aportación es bienvenida, y desde aquí aprovecho para hacer un llamamiento a jóvenes que puedan estar interesados en unirse a la Comisión para colaborar con nosotros. Tratamos de dar voz a los jóvenes y transmitir sus problemas para buscar soluciones a los mismos e intentar crecer todos juntos como profesionales.

A nuestra profesión le cuesta atraer talento joven, ¿qué consideras que sería necesario para cambiar esta tendencia?

Creo que el mayor problema que existe dentro de mi actividad, la auditoría de cuentas, es que se ha convertido en una opción poco atractiva respecto a otras, como por ejemplo opositar. Para poder presentarse al examen de acceso al ROAC después de terminar la carrera hay que hacer un máster, que suele ser bastante caro, además de tener mínimo 3 años de trabajo en una firma de auditoría. Luego, si apruebas, no se ven incrementados tus ingresos, ni los tienes asegurados como ocurre al aprobar una oposición, así que los jóvenes perciben que ser auditor tiene “lo malo” de una oposición, pero nada de lo bueno, así que es difícil atraer gente…y de hecho el consenso generalizado es que en el sector no hay paro, puesto que hay mucha demanda de profesionales por parte de las empresas.

Además, hay mucho desconocimiento de en qué consiste ser auditor o cómo acceder a ello. Apenas hay asignaturas universitarias relacionadas con la auditoría, y suelen ser optativas. Nos hemos desvinculado del ámbito universitario y habría que “reconquistarlo”.

Por otro lado, los jóvenes perciben que no hay un equilibrio entre la responsabilidad que se asume y los rendimientos esperados por la presión de precios que hay en el sector y la creciente burocracia y requerimientos legales.

Por último, formáis parte de nuestra RED ADNGRM. ¿Puedes detallarnos las ventajas más relevantes para ti?

Sin duda el conocer a los compañeros y poder compartir opiniones tanto de la auditoría como de otros temas es la mayor ventaja. No es fácil encontrar una red de profesionales que de verdad aporten apoyo mutuo y desinteresado, con una competencia sana y que nos hace mejorar a todos. Todos ganamos más aprendiendo y compartiendo con otros compañeros que intentando destruir o luchar por un pedacito del pastel. Los auditores pequeños y medianos muchas veces nos encontramos solos y estar asociados bajo el paraguas de ADNGRM ayuda muchísimo en todos los aspectos. Si tienes alguna duda o problema muy probablemente algún otro miembro haya pasado por ello, y si no seguro que su criterio profesional es revelador.

Otra ventaja clara es la formación continuada, que se ajusta a las demandas y circunstancias de los miembros de la red, así como la estandarización de procesos, así como el apoyo y revisiones de Calidad aportan tranquilidad al tener una mayor garantía de estar haciendo bien nuestro trabajo y al identificar áreas en las que mejorar.